El agua en la cultura muisca (1° parte)


Texto y fotografías: D.Arango



 



“Antes de las pelucas y la casaca / fueron los ríos, ríos arteriales:
fueron las cordilleras, / fue la humedad y la espesura…
El hombre tierra fue vasija, forma de la arcilla,/ fue piedra chibcha,
el idioma del agua fue enterrado,/ las claves se perdieron
o se inundaron de silencio o sangre”
Pablo Neruda










 
Si bien dice Neruda que el idioma del agua fue enterrado, que las claves se perdieron o se inundaron de silencio y de sangre, también es cierto que esta memoria subyace aún en los pueblos de América y es el motor actual de nuestras luchas y reivindicaciones.

 
El agua es cultura, tiene memoria, en ella podemos encontrar los fundamentos de su sentido de vida, relaciones, cuidados, mantenimiento y manejo. El mito es una primera comprensión cultural de los fenómenos del agua. En el subyace el carácter sagrado del agua, que proporcionaba modelos y enseñanzas que guiaban la conducta humana, conferían significación y valor a la existencia y propiciaban una relación más armónica con el medio. Desafortunadamente en su camino hacia el dominio de la naturaleza el ser humano, en nombre del desarrollo, renuncia al significado; al morir la cultura, la naturaleza deviene en mercancía.


 

El agua pertenece al patrimonio simbólico de todas las culturas y tiene su motivación más profunda en la defensa de la vida. Para la cultura Muisca el agua es centro de su cosmogonía, es origen y destino, flujo y sostén cósmico de los órdenes de la realidad. El respeto por el agua y la reverencia por sus santuarios impregnaba y determinaba su vida y costumbres. Lo que hoy concebimos como espacios naturales, como accidentes geográficos, eran para los muiscas el principio femenino, el cuerpo de la madre: las cañadas, vertientes hidrográficas, saltos de agua, nacimientos, lagunas, eran considerados como su sexo y en estos lugares se hacían ofrendas específicas para fertilizar el útero de la madre.




En Iguaque, que significa “montaña vigorosa”, según la tradición muisca, surgió la cultura del agua que tuvo como epicentro la Laguna de Iguaque, donde se da la unión de la energía del sol, la tierra y el agua, y de donde emergió la diosa cósmica acuática y lunar: Bachue. o Huitaca, que en lengua chibcha significa “La Madre de los pechos prominentes”. Bachue es su encarnación erótica, principio del mundo, madre primigenia y diosa de las aguas que es fertilizada por Iguaque. De este acto sagrado provienen todos los seres. Como deidad mítica está asociada a la figura mitológica de la serpiente cósmica, representación del río celeste o la vía Láctea y de las aguas terrestres. Es el agua misma, la armonía, el equilibrio con la naturaleza y el cosmos, el conocimiento interior. Como afirman los abuelos iguaqueños: Iguaque es el corazón de Bachué, es la raíz de todo, es lo propio, es lo principal; la Bachué es el agua misma.






Como potencia de las aguas y como abridora del camino del mundo de abajo, Bachue era objeto de veneración y de ofrendas en todos los lugares donde hubiera aguas. Cada apertura de la tierra era el inicio del camino hacia el útero de la madre, o sea, hacia el mundo de abajo, morada de las potencias sobrenaturales y los ancestros. Iguaque tiene una connotación astronómica vinculada con Saquenzipá en donde aparece el falo como símbolo de la fecundidad solar de la tierra, a través de las lluvias y la serpiente celeste como símbolo de la fertilidad primigenia.



El mito de Bachue alude a relaciones entre fenómenos de carácter meteorológico e hídrico y fenómenos astronómicos, basados en alineaciones geográficas. Los muiscas, como adoradores del agua, realizaban diferentes rituales, con caracoles y ranas, en medio de los humedales o ‘chucuas' donde adelantaban sus observaciones astronómicas. Desde Saquenzipá se observa cuando el solsticio de verano y la Vía Láctea hacen su aparición, a semejanza de un caudal de luz; para los muiscas el sol surge de entre la tierra para fertilizar a la laguna. Ata, bosa, mica, etc., representaban originariamente los signos de los días, las divisiones del zodiaco donde la rana sin cabeza “a” es el primer signo. Ata es emblema del agua. el número uno se denominaba Ata que significa agua. La serpiente celeste es terrestre cuando se convierte en río que desciende de la montaña al valle para alimentar a las comunidades y los cultivos.







El culto a Bachue no pudo ser destruido por más de cuatro siglos de occidentalización y colonización, sobrevive aún en la tradición de algunos campesinos. La laguna de Iguaque es cuidada con celo por los habitantes de Iguaque y allí todavía los campesinos celebran en secreto algunos rituales. En toda el área de herencia muisca, el agua y las serpientes que se hallan en fuentes, manas y pozos son todavía objeto de respeto y veneración. A las serpientes se les llama "madre de agua", y está totalmente prohibido matarlas, hacerles daño o ahuyentarlas, pues cualquier desafecto causaría sequía, escasez de agua, infertilidad, malas cosechas y hambre.

No hay laguna en las altas montañas que no tenga su misterio y que no sea respetada por los campesinos; por medio de leyendas y mitos se ha mantenido lo sagrado como una forma de resistencia a la profanación y la depredación ambiental. Numerosas narraciones populares cuentan de las tragedias que le pueden ocurrir a quien intente profanarlas: se dice que “en ellas hay grandes serpientes, dragones, cuervos encantados, toros, vacas, mujeres y mohanes que hipnotizan al extraño visitante y lo arrastran al fondo de las aguas”. Además está prohibido penetrar en sus aguas o arrojarles objetos pues entonces viene una gran tempestad que arrastra hacia el fondo de la laguna al profanador. También se dice que en algunas lagunas es común que aparezca en los juncales de las orillas una clueca con pollitos de oro y que ahí mismo, en altas horas de la noche, sale el mohán.

Para muchos pueblos indígenas, el origen estuvo en el agua asociado al árbol de la vida. Árbol que era al mismo tiempo el árbol de los enlaces, alianzas e inyección de las fuerzas, potencias e influencias que circulan en el mundo Los cuna o Tules narran que en la copa del árbol de Palu-uala había tierras con cultivos, agua dulce y salada, peces y animales de toda clase, aves y plantas. Cuando se corto este árbol, que estaba amarrado a las nubes, cayó el árbol, y del agua nacieron los grandes océanos. La gente recibió de el frutas, maíz, plátano, yuca, ñame, árboles frutales, etc., lo mismo que peces”.




Al decir de Juan David Morales este es el fundamento del mundo muisca, así ha sobrevivido en pueblos de habla chibcha como los Nasa que se consideran hijos de la laguna que fue fecundada por una estrella; o los kogi quienes consideran la red de los ríos que desciende de la sierra como un flujo vital que emana de la madre. Buena parte de la toponimia de los territorios muiscas se relaciona con el agua, por ejemplo: Siatá, la labranza del agua; Suasia, el agua del Sol; Siachoque, el trabajo del agua; Xiegua, agua entre colinas.

En el mito de Bachue, no en las leyendas impuestas por los evangelizadores y conquistadores, encontramos todo el fundamento científico de paisaje muisca. Cuando ocurre la última glaciación, hace 12000 años, como parte del último capítulo de los drásticos cambios geológicos y había unas especiales condiciones micro y meso-ambientales, expresadas en una gran diversidad de suelos, fauna y vegetación, los picos que rodean a Iguaque eran nevados y parece que ya se había iniciado la ocupación humana del territorio, que empieza con un reconocimiento y aprendizaje de los diferentes ecosistemas de la montaña andina, y que según Molano Barrera “fue una fase de integración y adaptación del medio natural sin provocar disturbios que afectaran la autorregulación de los ecosistemas en las prácticas de recolección, caza y pesca”. Los primeros habitantes hacen un pacto con el agua, la primera imagen que tienen del macizo de Iguaque son los picos nevados, los “pechos nevados de la madre Bachue”, acatan su voz y la adoran para que les dé vida y alimento y escuche sus secretos.



El agua en la Colonia

A partir de la Colonia toda esta tradición en el manejo y cuidado del agua empieza a desaparecer. Para la época de la colonia el caudal de las quebradas y ríos era abundante pero el modelo agrocultural mediterráneo, en particular el trigo, impacta las fuentes de aguas y suelos. Se prohíbe el contacto de las comunidades indígenas con el agua, incluso con la pena de muerte. El régimen de explotación colonial destruye su organización económica, social, política y cultural, y se produce la catástrofe ambiental y demográfica de su población; situación que se prolonga durante la República. El equilibrio de la naturaleza se va perdiendo, al decir de los iguaqueños, incluso Bachue sale de la laguna de Iguaque. (Continua


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1°Parte




 
Testimonios recopilados de las comunidades indígenas y de la organización regional Embera Waunana del Choco, Orewa, por Diego Arango Ruiz

Obra: COLOMBIA PACIFICO, TOMO II. FEN Colombia,1993, Editor: Pablo Leyva. Capitulo: QUINIENTOS AÑOS DESPUES... D. Arango R



“Antiguamente, cuando no había ríos ni mar y los animales eran gente[i], la que ahora es la hormiga conga era la administradora del agua y tenía que repartirla a todos los seres vivientes; pero la mezquinó, se la apropio y la gente se moría de sed. Un día vieron que la conga llevaba en la boca el agua y la encerraba en un ‘lano’ [ii] y ese árbol estaba rebosadito de agua por dentro. Dachizeze dijo a la gente: ‘pueden cortar ese árbol, ahí está el agua’. Empiezan a cortar el árbol y lo dejan casi listo; descansan un día y cuando regresan por las mañanas encontraban el lano intacto, sanito; eran como trabas que Dachizeze les colocaba. Así duraron como un mes hasta que surgió la idea de trabajar de noche con lámparas de brea. Después de poner esas trabas Dachizeze dejó que se cayera, pero quedó guindando de una guasca dura y como vio que unos eran más ágiles que otros les dijo: ‘¿cuál es el más ágil que al tirar esta piedra, antes de que caiga al suelo, ya la tiene en la mano?’ y así los ensayó a todos; el más ágil fue el Chidima, la ardilla, que cortó la guasca, y el pájaro carpintero fue el más fuerte porque logró cortar el lano. El encargado del agua fue convertido en hormiga conga por mezquino, y como castigo tuvo que cargar siempre una gotica de agua en la jeta. Cuando cayó el árbol, de cada hoja salió una laguna, de cada rama salió un río y del tronco salió el mar, que otros dicen es el ‘Dodroma’, el río grande del Amazonas. Entonces, Dachizeze empezó a dar nombre a los ríos y quebradas, ahí está el origen de casi todos los indígenas, ahí se dividieron los ríos y las comunidades. El árbol y el agua es el origen, el soporte, el amigo porque de él surgimos, aprendemos y subsistimos.

Los niños que no alcanzaron a nacer, que son abortados, van a la raíz de ese árbol, al ‘Do karra’ que quiere decir, Do: río y karra: raíz, raíz del río, donde está el desagüe por donde sale toda el agua. Esos niños al crecer son incompletos y son los encargados de limpiar ese desagüe de palizadas y basuras pues si se tapa, el mundo se inundaría. Por eso somos cuidadosos en el manejo de los ríos para no crearle problemas a esos niños. “
LAS AGUAS SAGRADAS

“El venado, el tatabro, el saíno, el guatín, la guagua, el tigre, todos los animales van llegando de lejos al ‘salado’, ahí se van reuniendo para beber las agüitas que producen lo mágico que tiene ese bebedizo; los fortalece. Los antiguos decían que es agua de poder porque brota del mundo de abajo. También se reúnen en el ‘salado’ un día especial todos los años para compartir y seguir rogando a Ewandaam que les recobre su condición humana. Ese día florecen las plantas sagradas que durante el año no dieron flores. El paletón también canta todas las mañanas y por las tardes con todo su cantar dice: ‘Dios-me-ve’ y el macho te responde, ‘Dios-te-ve’ [iii] , eso quiere decir que le piden a Ewandaam que les recobre su aspecto físico como personas humanas que fueron [iv] .



CREACIÓN DE LOS RIOS Y EL MAR


[i] Según los embera “Antiguamente todos los animales fueron gente, cada quien tenía sus funciones.

 Relato de Delia Casama (Embera) recopilado por Diego Arango Ruiz
Obra: Colombia Pacifico, Tomo I
Antiguamente no había ríos ni mar, todos vivían junticos. Lo que ahora es la conga, era el administrador del agua, pues antiguamente todos los animales eran gente. La conga era el encargado de repartirla todo ser viviente de esta región pero la mezquinó; la guardaba en un “kuima”, un árbol grande, y la gente, los niños se morían de sed. Un día le pusieron la queja a Akore: -¡ ay Akore aquí nos estamos muriendo de sed... no nos dejes morir de sed. Y Akore les contestaba: - Yo les di bastante agua; pídansela a Jesera que es el jefe del agua, pídansela. Un día siguieron a la conga y veían que traía agua en la boca y la llevaba al “kuima” El “Chidima” dijo: -A conga a diario uno lo ve que pasa con el agua para ese “kuima” allá abajo, me voy a encaramar a ver si ese Kuima tiene agua adentro. El chidima se encaramó y vio que estaba llenito, rebosadito de agua por dentro, ahí mismo hizo bulla y le dijo a la gente: -vengan el agua está aquí en el kuima, la conga no quiere entregar el agua, la guarda toda para él. Se fueron todos y le preguntaron a la conga: -¿dónde está el agua? Y la conga respondía: -Yo no se de agua, no hay. Apenas él se saciaba y los demás que se murieran de sed no quería entregar el agua. Volvieron a llamar a Akore y les dijo que tumbaran el árbol. Se fueron a tumbar el kuima. Se empieza a tumbar y se deja listo; descansan y un día por la noche, cuando egresaban, el kuima está como nuevo. El chidima resultó el más ágil y logró cortar el árbol. Cuando mochó el árbol, al caer de cada rama grande salió un río, de las ramas pequeñas salieron quebradas y del tronco, salió el mar, así salieron todos lo ríos y las comunidades




conga manejaba el agua, el lagarto la candela, el venado el plátano, las loras el maíz... pero les dio por mezquinar y no compartir lo que administraban y Dachizeze los convirtió en animales”


[ii] Ruptura del árbol de la vida o ‘mito de jenserá’ (Jenserá: hormiga conga). En algunas tradiciones embera - katío es el Jenené o árbol primigenio.


[iii] Pájaro llamado ‘Diosmeve’




[iv] Tradición de los waunaan


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2 comentarios:

  1. exelente escrito!!
    quisiera dejarlo como lectura complementaria en un seminario de reucoros natuales que estamos desarrollando... pero no tengo el autor...
    me puedes decir quien es??
    gracias
    correo: hichaguane@gmail.com

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  2. Excelente escrito; me gustaría utilizarlo para un proyecto sobre la importancia de cuidar este preciado fluido y el significado que el mismo tenia para los pueblos indígenas de Colombia, pero tampoco se de quien es. ¿Me puedes decir quien lo escribió? Gracias

    correo: puchangohp@gmail.com

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